En los tiempos que corren cada vez más las personas con cuerpos diversos se animan a mostrarse tal como son y eso es una realidad digna de festejarse. Ahora bien, quienes dicen  ocuparse de vestir los talles grandes, ¿realmente lo toman en serio?

 

La odisea de encontrar lencería plus size

 

Pareciera ser que todo lo que se habla de inclusión aún no ha llegado a la moldería de las grandes fábricas. Yo soy talle grande, y aunque es innegable que la oferta de indumentaria plus size en general ha aumentado, en lo que respecta particularmente a la lencería, nos estamos quedando atrás. Me ha pasado millones de veces de entrar  muy entusiasmada ante el cartel de vidriera que rezaba “tenemos talles grandes” y luego toparme con la realidad de que los productos son muy pocos y no salen del color beige, blanco, negro, y, con algo de suerte, un gris. Ni hablar de encajes o detalles que embellezcan la prenda. 

A modo de mostrar un poco en forma irónica, cómo sería un mundo al revés, donde los talles “especiales” predominan y los chicos son la excepción, desde Mielita realizamos un video muy corto llamado “¿Y si el mundo fuera al revés? donde enfatizamos la realidad que vivimos las rellenitas. Es el primero de una serie de cuatro videos y te invitamos a que lo veas, reflexiones y nos cuentes si alguna vez te pasó. 

 

 

Talles reales: sólo una técnica de marketing

 

Creo que es realmente lamentable que la realidad de muchas Lencería talles grandes mostrada en un perchero

personas, mujeres particularrmente, sea usada como una

simple técnica de marketing, como un llamador para vender

o ganarse el título de inclusivos. Ahora todo el mundo ofrece talles

grandes como un gancho para atraer gente al consumismo.

Luego, la realidad muestra que lo que se ofrece como un

intento vulgar de ser inclusivo queda arraigado en sólo

pocas prendas, demasiado anchas, demasiado “antiguas”,

demasiado “lisas”, demasiado aburridas. Y ni hablar de los sitios web que pretenden marketinar con los cuerpos “gorditos”. Es impresionante la cantidad de ellos (diría la gran mayoría) que rezan sobre la diversidad corporal y cuando se ingresa a la web, lo único que se puede apreciar son modelos delgadas. Y ojo, no estamos diciendo que la delgadez esté mal, sólo que no concuerda con lo que se está promocionando. O bien, al entrar, nos encontramos con la categoría “Hombre”, “Niño”, “Mujer”, y “Curvy”. Realmente no logro entender por qué somos una categoría aparte. Y convengamos que ésta categorización es sólo para las mujeres. Los hombres no tienen su categoría Curvy. 

 

 

A paso lento pero firme

 

En 2004, la campaña Real Beauty de Dove marcó un punto de inflexión al mostrar mujeres con cuerpos diversos en anuncios masivos. Años más tarde, modelos como Ashley Graham comenzaron a protagonizar portadas internacionales, incluyendo la histórica edición de Vogue que amplió el estándar visual tradicional.

En definitiva, si bien se ha avanzado y bastante en la aceptación de la diversidad corporal, la realidad nos muestra que aún falta mucho camino por recorrer, que pareciera ser que el talle grande sigue siendo un caso aislado, una categoría “curvy”, poner una o dos modelos más algo llenitas en un desfile de pasarela, tener dos o tres prendas en un local de ropa. 


¿Te pasó alguna vez? ¿Qué sentiste en ese momento? Dejanos un comentario. Tu experiencia es muy valiosa.